La continua emancipación de las enseñanzas superiores de música

“Los músicos son terriblemente irrazonables. Siempre quieren que uno sea totalmente mudo en el preciso momento que uno desea ser completamente sordo.”

Oscar Wilde (1854-1900). Dramaturgo y novelista irlandés.

Mucho ha llovido desde 1995 cuando, al amparo de la LOGSE, se produjo la separación
de grados y, por fin, los conservatorios superiores pasaron a impartir únicamente las enseñanzas superiores. Atrás quedaban aquellos conservatorios despersonalizados en los que se impartían los tres grados de música (elemental, medio y superior) y albergaban alumnado de todas las edades. Un auténtico batiburrillo.

Pero el gran salto se produjo con la promulgación de la LOE (2006). Finalmente se incardinaban las enseñanzas superiores de música dentro de la educación superior junto a las enseñanzas universitarias, mejorando lo planteado por la LOCE (2002) que incluía las enseñanzas superiores de música dentro de las denominadas en ese texto “enseñanzas escolares de régimen especial”. Algo que posiblemente nos hubiera alejado del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

La LOE y los posteriores reales decretos que la desarrollaron también introdujeron importantes novedades en la configuración del currículo que fue diseñado y preparado para su integración en el EEES. Además, se permitía a los conservatorios superiores impartir las enseñanzas de máster. En definitiva, un nuevo marco para el desarrollo de unas enseñanzas superiores con más garantías.

La Comunitat Valenciana también hizo sus deberes con la creación del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas de la Comunitat Valenciana (ISEACV). Una potente acción que permitió desarrollar por primera vez, en toda su extensión, el modelo de institutos superiores de enseñanzas artísticas iniciado por Aragón en todo el Estado. Y que nos situó en la vanguardia de la educación musical superior, tanto en la cantidad de grados y másteres autorizados como en la participación del alumnado en el programa ERASMUS y la proliferación de las investigaciones de nuestros egresados, por citar algunos ejemplos. Un trabajo continuado y acertado desarrollado por todos: la administración educativa valenciana, los conservatorios superiores y el profesorado. En definitiva, un importante avance en estos diez años. Pero no todo han sido aciertos, ni todo está resuelto.

¿Integración o no en la Universidad?

El debate más recurrente que afecta a estas enseñanzas es, sin duda, el referido a la integración o no en la universidad española.

Ríos de tinta han corrido, como se dice comúnmente, y proliferación de estudios e informes: que si una Universidad de las Artes, que mejor integrarse en una universidad ya existente, o no tocar el modelo actual… No tenemos espacio para adentrarnos en este debate. Se trata a nuestro entender de un debate aconsejable pero no prioritario, sobre todo si se utiliza para enarbolar la bandera del victimismo permanente. Y además incluye una dosis elevada de ingenuidad, la universidad no es ni mucho menos nuestra particular “tierra prometida”.

Estamos convencidos de que el marco actual todavía no ha sido desarrollado en toda su amplitud y nos permite un margen de autonomía y mejora que ni siquiera desde las administraciones, los centros y el profesorado hemos completado.

Hay otros debates más necesarios como son la calidad del profesorado, la adecuación de los estudios a las necesidades reales del alumnado y, sobre todo, la mejora de los proyectos educativos de los conservatorios superiores. Modestamente y sin ánimo de ofender, la ubicación dentro del ámbito universitario no es hoy por hoy la prioridad de las enseñanzas superiores de música. Otras transformaciones
son más necesarias.

Selección del profesorado

Una cuestión esencial de calidad para cualquier enseñanza es conseguir la selección del mejor profesorado. El asunto nunca es fácil y menos en nuestro caso. Todavía suenan los ecos del conflicto que provocó la convocatoria de la Conselleria d’Educació para el acceso al Cuerpo deCatedráticos (promoción interna desde el cuerpo de profesores de música) pese al consenso unánime alcanzado con todos los sindicatos.

Los antecedentes jugaban a la contra. Desde 1990, el Ministerio de Educación (y el gobierno de la nación) no había desarrollado las leyes orgánicas para que pudieran aplicarse las diferentes modalidades de selección del profesorado previstas en ellas. Más de 25 años sin convocar ningún procedimiento selectivo al Cuerpo de Catedráticos de Música. Por ello, las plantillas de los conservatorios superiores de toda España estaban (y están) en precario. No hay enseñanza que resista tal situación.

Y no solo eso, todavía hay más. En 2014, las asociaciones que representaban al personal interino de los conservatorios superiores estaban denunciando
ante la jurisdicción civil, y también la penal, la concesión de las comisiones de servicio a funcionarios del cuerpo de profesores para ir a estos centros ya que consideraban conculcados sus derechos
laborales.

Desidia continuada, inseguridad jurídica y conflictividad en el sector, la tormenta perfecta.

En agosto de 2015, el Ministerio de Educación publicó al fin la orden que establecía los temarios oficiales que permitirían convocar los procedimientos selectivos de ingreso libre. Previamente, en enero de 2014, se había publicado el real decreto que determinaba las especialidades docentes de las enseñanzas superiores. Vía despejada.

Aquí, la primera regulación vino de la mano de la ya citada convocatoria de los procedimientos de acceso. Éste era el único proceso de regulación que se podía organizar en 2014 (todavía no había sido publicada la orden de los temarios). Recordemos que el procedimiento ya estaba previsto en la LOGSE (1990), persistió en la LOE y en el Real Decreto 276/2007 que aprueba el reglamento con los diferentes procedimientos selectivos a todos los cuerpos docentes. La administración valenciana no hizo otra cosa que aplicar la ley que existía mucho antes y, que sepamos, nadie jamás cuestionó hasta ese momento, por lo menos públicamente.

Así y todo, se armó la marimorena: los alumnos en huelga y encerrados en el centro y los profesores participantes en esta convocatoria creando la ADMAECV para defender sus derechos (y honorabilidad). Nadie contento y todos discutiendo sobre qué perfil de profesorado era el adecuado.

Aunque visto ahora, dos años después, las aguas están volviendo a su cauce. Pero no queremos pasar la oportunidad para aprovechar los argumentos de aquellos debates y sacar provecho de tanta pasión. ¿Qué perfil profesional es el adecuado para impartir la docencia en un conservatorio superior? Y ligado a esto, ¿qué sistemas de selección son los mejores? Recordemos el grito de guerra del alumnado encerrado en el conservatorio superior: “Queremos profesores que toquen…” Simple y efectivo. A menudo se alaba el modelo de Cataluña y el del País Vasco, ESMUC y Musikene, donde Escuelas Superiores de Música sufragadas con dinero público pero con gestión privada eligen, contratan (y despiden) en régimen laboral al profesorado. De esta manera, sus responsables pueden contratar libremente a “los que tocan”, a aquellos que gozan de la confianza de los alumnos. ¿Estamos por privatizar la gestión y montar plantillas de profesorado más flexibles? ¿Somos capaces de plantear públicamente aquello que muchos confiesan en privado como lo adecuado? ¿Es la solución? Es curioso que estos territorios no hayan hecho lo mismo con sus universidades públicas.

Y no solo esto, profundicemos un poco sobre el perfil. Si queremos propiciar la tan esperada investigación propia de cualquier enseñanza superior, ésta debe estar acreditada por los catedráticos de música, parece lógico. Pero cuando se exige el máster que acredite esta capacidad de investigación aparecen las dudas y las críticas. ¿Rechazaríamos a grandes figuras de la música si no disponen del máster?Entonces, ¿en qué quedamos? Proponemos lo siguiente: Creemos que la solución está en la ley y el mejor instrumento es una buena gestión en un contexto normalizado. Nos parecen muy adecuados los sistemas de gestión privada de las escuelas de música superiores, tienen importantes ventajas. Pero también presenta fortalezas la selección de catedráticos funcionarios. Y además defendemos la triple vía prevista en la Ley: accesos (promoción interna), ingresos libres y selección de profesorado de reconocido prestigio (una vía no desarrollada pero presente en la citada ley).

Sí a los accesos de promoción interna. Es necesario cambiar y mejorar el baremo que regula el concurso de méritos, pero no por ello podemos negar la mayor. Hay grandes profesionales que lo merecen y lo han demostrado. El reto está en conseguir que este procedimiento seleccione a los mejores y a los más adecuados. Algo no garantizado del todo con los términos actuales del Real Decreto 276/2007.

Sí también a los procedimientos de ingreso libre. Muy importantes para que cualquier músico pueda optar a la docencia.

Conexiones con personalidades de prestigio

Y, sobre todo, hay que establecer conexiones con las personalidades de reconocido prestigio y evitar la rigidez. La ley lo permite pero nunca lo hemos desarrollado, permanece durmiendo el sueño de los justos:

“El Gobierno, previa consulta a las Comunidades Autónomas, establecerá las condiciones para permitir el ingreso en el cuerpo de catedráticos de música y artes escénicas, mediante concurso de méritos, a personalidades de reconocido prestigio en sus respectivos campos profesionales.” Disposición Adicional Novena de la LOE.

Y que entren en nuestros conservatorios por la puerta grande los grandes maestros, ¡faltaría más! En definitiva, utilizar todas las herramientas a nuestro alcance para que, mediante una gestión adecuada y sensata, seamos capaces de atraer a los mejores profesionales a la docencia de las enseñanzas superiores. Esto sí que afectará positivamente a la calidad educativa. Tan sencillo y tan difícil al mismo tiempo.

Advertencia del autor: Quien suscribe tenía responsabilidades de gestión en la conselleria d’Educació durante la época en que se gestó la convocatoria de accesos al Cuerpo de Catedráticos de Música; por este motivo, mis opiniones están influidas por esta circunstancia.

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