La educación musical valenciana: Caso abierto

“¿Cree que prevalecerá la justicia?

¡No!… prevalecerá el orden.”


Diálogo de la película JFK: Caso abierto

Con el mes de septiembre llega la “vuelta al cole” y también a las escuelas de música y conservatorios valencianos. Es el inicio de un nuevo ciclo y con él, la ilusión de muchos jóvenes (y sus familias) que sueñan con ser músicos. Un buen momento para reflexionar sobre la salud de la educación musical valenciana.

Un caso abierto. Pues sí, abierto porque nuestra intención es “destripar” la educación musical valenciana y abrir los debates necesarios en aquellos aspectos que todavía hoy son motivo de controversia, de discusiones enconadas o simplemente de silencios interesados, ya sea por cuestiones corporativas, de interés o por comodidad, que de todo hay.

Analizaremos el estado de las enseñanzas elementales y valoraremos, como algunos pretenden, la opción de su desaparición y su posible sustitución por las enseñanzas de las escuelas de música. ¿Sería una buena decisión Intentaremos dar una respuesta a este interrogante a sabiendas que se trata de un cuestión muy controvertida que genera enconados y apasionados debates.

Lo mismo haremos con las enseñanzas profesionales, ¿están realmente cumpliendo su misión “profesionalizadora”? ¿Cuáles son los niveles de fracaso y abandono en estas enseñanzas? ¿Hay demasiados conservatorios profesionales? Comprobaremos cómo todavía seguimos sin resolver las dificultades que padecen los alumnos que cursan simultáneamente las enseñanzas profesionales de música y las de enseñanza secundaria, obligatoria, bachillerato. Aunque como ya explicaremos se trata de un problema “sobredimensionado”.

Y llegaremos también a las enseñanzas superiores, donde todavía resuenan los ecos del debate sobre la idoneidad de los últimos procesos selectivos para elegir al profesorado. Un debate que implicó por primera vez al alumnado y que todavía nos sorprende por la pasión y la gran repercusión que generó incluso a nivel social y politico, huelgas y encierros incluidos.

También abordaremos la realidad de los proyectos educativos que se imparten en las escuelas de música. Acostumbrados a centrar el debate exclusivamente en su financiación, valoraremos si estamos realmente cumpliendo el espíritu de la ley, favoreciendo la formación de aficionados, o si por el contrario no es así, y estos proyectos son sucedáneos de los desarrollados en los conservatorios, o peor aún, las escuelas de música actúan como conservatorios camuflados.

Las inercias siempre son muy poderosas, las posibilidades de realizar transformaciones o reformas estructurales son muy difíciles de llevar a término y los relatos que se instalan entre nosotros como verdades inmutables, a veces son discursos interesados. Pero como siempre, debemos preguntarnos continuamente donde está el interés general y perseguirlo. Mejor la justicia que el orden.

Y claro, siempre desde la sensatez. Es nuestra manera de abordar cualquier debate. El auténtico espíritu crítico, es aquel que no solo detecta las áreas de mejora, sino que también propone las mejoras pertinentes. Y asume su parte de responsabilidad.

Siempre he desconfiado de aquellos que “culpan” a los demás de lo que funciona mal, como si la cosa no fuera con ellos. Mayoritariamente la peor parte se la lleva la administración y cómo no los políticos, dispuestos siempre a fastidiarnos (sobre todo si los que mandan no son los “nuestros”). Por encima de todo, intentaremos hacerlo con rigor, honestidad y cierta prudencia. Decía un compañero, prestigioso alto funcionario de la Generalitat, que “si los problemas fueran tan fáciles de arreglar a alguno se le hubiera ocurrido dar con la solución”. En román paladino, que las cosas nunca son fáciles y las simplificaciones suelen ser brindis al sol.

Pero dejémoslo claro desde el principio, la educación musical valenciana es una historia de éxito. Esto es incontestable con independencia de situaciones puntuales o coyunturales. Analizada con cierta perspectiva, las cosas se ven con mucha claridad. Exportamos talento musical al resto del mundo desde hace muchos años y tenemos miles de aficionados que pueblan nuestras bandas de música configurando un fenómeno cultural y social digno de admiración. Disfrutamos de una red de centros públicos y privados que impresionan, difícil encontrar algo similar en el resto del mundo. Y es que España con 46 millones de habitantes tenía solo hace unos años dos conservatorios superiores menos que Alemania con casi 80 millones de ciudadanos.

De ellos, tres en la Comunitat Valenciana. Los conservatorios profesionales, lo mismo. Catorce conservatorios públicos de titularidad de la Generalitat Valenciana, 32 conservatorios públicos de titularidad municipal y otros 32 conservatorios de titularidad privada. Un total de 78 conservatorios profesionales. Y para rematar las más de 300 escuelas de música más las escuelas de educandos, presentes en casi todos los pueblos valencianos.

Un gran esfuerzo realizado por los poderes públicos, más recientemente, y por el conjunto de la sociedad civil con nuestro maravilloso movimiento asociativo musical desde hace muchas décadas. Digno de obtener el Premio Princesa de Asturias, que por cierto tiene el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y nosotros no.

Pero los retos están ahí, no podemos conformarnos por muy orgullosos que estemos. Hay amenazas. Algunas exceden a nuestro ámbito de actuación, las enseñanzas artísticas están sufriendo importantes cambios a nivel general. Pero nuestro margen de actuación es muy elevado, comenzando siempre por el profesorado, el elemento más importante e indiscutible de transformación real de la educación.

Mucho nos queda por hacer.

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